Capítulo 54: Cristales rotos
El miércoles por la tarde, James Sterling estaba sentado en el suelo del ático, comiendo una hamburguesa con Leo.
—¡Joder, tío! —exclamó Sterling, mirando la pantalla de Leo—. Este código es la hostia. Sois unos máquinas.
Leo se ajustó las gafas y lo miró raro.
—James, tengo que preguntarte algo. Eres de California, ¿verdad?
—Claro. Nacido y criado en Palo Alto.
—¿Entonces por qué hablas como si fueras de Madrid?
Sterling soltó una carcajada y le dio un mordisco a s