Capítulo 28: Cenizas de un sueño
La noche había caído sobre la ciudad y el equipo de Fénix seguía trabajando. Las cajas de pizza vacías se acumulaban en la esquina y el café se había terminado hacía horas, pero nadie quería irse a casa. Estaban celebrando en silencio. Habían logrado entregar el noventa por ciento de los paquetes usando la red de conductores independientes.
Damián miraba por el ventanal del ático. Las luces de la ciudad parecían estrellas lejanas. Por primera vez en años, sentía