Capítulo 21: El precio de la justicia
El vuelo de regreso fue tenso, pero no por miedo. Era la tensión de dos soldados preparándose para la batalla final.
Cuando el coche blindado cruzó las puertas de la mansión Valente, el ambiente era irrespirable. Los jardineros no estaban trabajando. Las cortinas estaban cerradas. Parecía una casa de duelo.
Roberto, el mayordomo, les abrió la puerta. Tenía la cara pálida y las manos le temblaban.
—El señor Roberto los espera en la biblioteca —susurró el may