Después de un día largo de trabajo, el agotamiento lo sentía hasta en los huesos. Al salir de la oficina, Cassandra condujo directamente hacia la propiedad. El trayecto fue rápido, aunque lleno de pensamientos, pero en el instante en que estacionó el auto, respiró hondo y forzó a sus facciones a cambiar. No podía cruzar esa puerta arrastrando la pesadez de la oficina. Quería que Luca la viera siempre con esa sonrisa inquebrantable, que en los ojos de su madre no hubiera rastro de preocupación n