Los últimos días habían sido una auténtica carrera de supervivencia para Sebastian. Mantener su nuevo puesto en el área operativa del corporativo mientras lidiaba con el desmoronamiento de su antigua vida lo tenía al límite. Pero el golpe más duro llegó con las finanzas; la enorme mansión donde había vivido con Eleanor era un gasto insostenible. Mantener esa propiedad costaba una fortuna que ya no poseía, y las deudas lo acorralaban.
Sin más opción que ceder ante la cruda realidad, había tomado