El silencio en la habitación era espeso, sofocante.
Alanna aún respiraba con dificultad, con los puños cerrados a los costados, mientras Miguel se mantenía rígido, observando a Leonardo con evidente molestia. Allison, en cambio, trataba de recomponerse, limpiándose con delicadeza unas lágrimas falsas mientras su madre la abrazaba protectora.
Pero Leonardo no estaba dispuesto a dejarlo pasar.
Con pasos lentos y calculados, se acercó a Allison, mirándola fijamente.
—Dime la verdad, Allison —su vo