El sol de la mañana iluminaba la casa con su luz tenue y dorada. En la sala, un enorme ramo de flores frescas adornaba la mesa central, desprendiendo un aroma dulce que impregnaba el aire. Los pétalos de colores vibrantes parecían iluminar la estancia, captando de inmediato la atención de Allison en cuanto bajó las escaleras.
Su corazón dio un vuelco.
Un ramo tan hermoso solo podía venir de Esteban.
Sonriendo con emoción, tomó una de las flores entre sus dedos y acarició los pétalos con delicad