La notificación llegó a cada uno de los miembros del consejo directivo de la Corporación Sinisterra antes del amanecer. Asunto: “Reunión extraordinaria. Carácter obligatorio. Citada por el accionista mayoritario: Leonardo Villada Salvatore.”
El título generó más molestia que sorpresa.
—¿Desde cuándo este bastardo puede citar reuniones? —masculló Alberto, lanzando su taza de café contra la pared del estudio—. ¡¿Quién le dio ese poder?!
Miguel, a su lado, lo miró sin decir palabra. Sus ojeras lo