La noche caía con lentitud, tiñendo de azul profundo los ventanales de la empresa. En el piso ejecutivo, la mayoría de las oficinas ya estaban vacías, salvo por la de la nueva directora, Alanna Sinisterra, que aún seguía iluminada.
Allison avanzaba sigilosamente por el pasillo alfombrado, sus tacones en la mano para no hacer ruido. Su vestido ajustado y su perfume aún impregnaban el aire a su paso, pero esa noche no buscaba llamar la atención. Esa noche, su objetivo era otro.
Cerca del ala este