Los días habían transcurrido con lentitud, Alanna y Leonardo estaban recuperando la validez en su relación, sin embargo había algo que a Leonardo le seguís inquietando.
La noche aún no cedía del todo al amanecer. Una bruma pálida cubría los ventanales, densa como los pensamientos que habitaban la mente de Leonardo. El silencio del penthouse era casi sagrado, apenas interrumpido por el zumbido lejano de la ciudad que despertaba.
Leonardo estaba de pie, inmóvil, con la taza de café en mano. Su fi