A primera hora de la mañana, León y Máximo regresaron a la casa de Mía, con la idea de recoger algunas de sus cosas favoritas, pensando que así podrían calmarla y mejorar un poco el ambiente.
Pero al llegar, se encontraron con una escena inesperada: varias personas entraban y salían cargando cajas y muebles.
Anoche, estaban tan alterados que no se fijaron, pero ahora se dieron cuenta de que casi todo en la casa tenía una etiqueta: las azules con el nombre de León, las rosas con el de Máximo.
Leó