Esa noche, los tres coincidieron frente a la entrada del auditorio.
—¿Dónde está Mía? —preguntaron León y Máximo en cuanto vieron a Elena—. ¿No vino contigo?
Elena, con esa mirada de lástima, respondió:
—Creo que Mía no quiere venir. Mejor no entremos.
León, visiblemente molesto, respondió:
—Déjala, que se le pase el berrinche. Nosotros tres entramos, vemos el concierto y luego le llevamos algo para calmarla.
—No sé, algo no me cuadra. Es su banda favorita —murmuró Máximo, dudando.
—Será un capr