Lucia
La mañana se ha deslizado sin ruido entre las persianas.
Una luz pálida, casi tímida, acaricia las sábanas arrugadas, sucias, esparcidas.
Su olor aún flota en el aire, mezcla de sudor, piel, semen seco.
Siento todo. Demasiado.
Abro los ojos a un mundo demasiado real.
Demasiado desnudo. Demasiado silencioso.
Y mi cuerpo… mi cuerpo aún resuena. Vibra, doloroso y hambriento, saturado de recuerdos que aún no se han convertido en pasado.
Mi aliento está cargado de imágenes.
Mi piel