El penthouse amaneció con el aroma a café recién hecho. La luz de la mañana entraba por los ventanales, dibujando sombras en el piso de madera oscura. El mar se veía a lo lejos, pequeño, distante, como un recuerdo de las Maldivas que se negaba a desaparecer del todo.
Joaquín estaba en la cocina, como siempre. Camiseta blanca ajustada, jeans negros, mangas dobladas hasta los antebrazos. El cabello aún húmedo. Preparaba el desayuno con la misma precisión de siempre. Huevos revueltos, tostadas, ju