Capítulo 52. Corazón en fuga.
Melisa
-- No puedo creer que fueran ellos – dije aún con la voz temblorosa, mientras me apresuraba a caminar al lado de Jenny, con mi pequeño Bastián corriendo de mi mano y con Felipe detrás de nosotros, más confundido todavía, cargando esa bolsa con el algodón dulce que le compró a mi pequeño.
-- Eran ellos, Mel – me dijo Jenny, con la voz firme pero suave. -- ¿Estás bien? – me preguntó y negué con la cabeza sin saber si debía reír o llorar.
Claro que no estaba bien, nunca pensé en como sería