Capítulo 30. El juego sucio de Mariel.
El comedor de la empresa Novak aún susurraba ecos de lo ocurrido minutos atrás. Los empleados, confundidos, pero al mismo tiempo expectantes, se habían dispersado poco a poco, dejando tras de sí un aire denso de rumores, teorías y murmullos que seguían circulando entre los pasillos.
Sebastián no había dicho nada importante desde que Mariel, con su sonrisa de media luna, había soltado aquella bomba. Un paso detrás estaba Melisa, rígida, tensa, casi blanca de la impresión. Sebastián se giró al ve