88.
Aún me sentía muy cansada por el viaje como para intentar pelear con Valentín, así que dejé que me sacara de la pequeña habitación. Pude ver la mirada enojada en los ojos claros de Ismael. Seguramente habría pelea después de eso, pero no me importó. Todo lo que había escuchado me parecía insensato. De todas formas, parecía que para Valentín la situación era más complicada de lo que debería.
— ¿Consideras quedarte aquí? — me preguntó.
Tal vez lo había visto en mis ojos. Yo me encogí de hombros