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Me volví hacia el grupo de lobos que estaba allí, algunos cargados con los insumos que necesitábamos para el camino. Samir, orgulloso, levantó el mentón ante todos.
— Si son capaces de seguirme el ritmo — dijo — , llegaremos al Aquelarre de la Luna en dos días y medio, cuando mucho. Esperemos que menos. Es un viaje largo y peligroso. Hay dos puntos en los que podemos pasar la noche, y sí o sí tenemos que llegar a ellos antes de que anochezca, o la tormenta eterna va a matarnos. No existe cria