21.
Tuve un sueño tranquilo, espeso y profundo. Fue extraño porque no tuve ningún tipo de pesadilla, ningún sueño, pero tampoco estuve completo y absolutamente sumergida en la inconsciencia. Sabía que estaba ahí, flotando en una especie de limbo sin encontrarme.
Cuando al fin comencé a recuperar la conciencia, antes de abrir los ojos, lo primero que vino a mí fue aquel pensamiento oscuro:
— Los maté — dije — . Cuando el poder del hielo escapó de mí, pude ver cómo la onda los alcanzó... a Valentí