Adrián empezó a notar los cambios en silencio.
No fue un gesto grande lo que lo alertó. No una maleta en medio del pasillo ni una discusión capaz de dejar marcas en la casa. Fue la suma de detalles pequeños, ordenados, casi invisibles para cualquiera que no estuviera aprendiendo a mirar tarde.
Una mañana, Graciela le informó que Victoria había solicitado retirar su acceso a una cuenta compartida de gastos personales.
—Dijo que ya no era necesario mantenerla activa —explicó la asistente, con caut