Victoria visitó el departamento que había elegido al día siguiente.
No se lo dijo a nadie en la mansión. No porque quisiera esconderse, sino porque necesitaba vivir esa decisión sin defenderla antes de entenderla por completo.
La agente inmobiliaria la esperaba en la entrada con los documentos bajo el brazo.
—Me alegra que volviera —dijo—. Pensé que quizá elegiría una opción más amplia.
Victoria miró la fachada sencilla, los balcones pequeños, la puerta de cristal sin guardias ni escudos familia