Regina permaneció unos segundos con la mirada fija cuando vio a los niños y a la señorita que los acompañaba no pudo dar crédito aquello. Tomó su celular antes de pensar. Si alguien podía darle una explicación, era Adrián, aunque la sola idea de llamarlo después de haber apagado el proyector con aquellas candidatas todavía en la memoria le provocó una irritación difícil de contener.
Adrián respondió al tercer tono.
—¿Qué hiciste? —preguntó Regina, sin saludar.
Del otro lado hubo un silencio br