Adrián no pudo aceptar la idea de inmediato. Daniel, el nombre se repitió en su cabeza mientras Victoria volvía a quedarse dormida, demasiado débil para explicar más. Él permaneció junto a ella unos minutos, observando la palidez de su rostro y el movimiento lento de su respiración, pero la calma que había sentido al saber que estaba viva comenzó a llenarse de sospechas.
Daniel había dicho estar dispuesto a ayudarla, y eso podía ser cierto, aunque también podía ser una pieza más de algo que Adr