El silencio en el pasillo del Piso dieciocho se hizo trizas por la tensión palpable que emanaba del ascensor. Karina Harroway había lanzado su pregunta como un misil helado, y Dante se quedó mudo, incapaz de articular una palabra. Dante no solo esperaba no verla esa noche, y menos de la mano de su peor enemigo.
Luciano siempre la quiso. Siempre deseó ir de la mano de Karina. Le había ganado la guerra, o eso pensó, pero solo fue una batalla de tantas que tendrían por el amor de la mujer. Dante s