En todas las portadas de los periódicos y en los titulares de la televisión matutina, una imagen granulada, pero contundente dictaba el inicio del día: "¿Reconciliación Real o Escándalo Médico? Dante Ashworth y Karina Harroway juntos de nuevo". En la fotografía, tomada desde un ángulo malintencionado por un paparazzi oculto, el beso en la mejilla que Dante le dio a Karina parecía un apasionado contacto en los labios.
En la mansión Ashworth, Olivia dejó caer la taza de porcelana, que se hizo añicos contra el suelo de mármol. Sus ojos inyectados en rabia devoraban la imagen en la pantalla de su tablet. No podía creer lo que sus ojos veían. Ahora entendía por qué Dante salió tan formal y tan bien vestido la noche anterior. ¡Fue a ver a la perra!
—¡Maldito seas, Dante! —gritó, barriendo con el brazo todo lo que había sobre la mesa del comedor. Platos con fruta, cubiertos de plata y jarras de jugo volaron por los aires, estrellándose contra la pared—. ¡Malditos sean los dos! ¡Maldito sea e