Durante días, Julián se convirtió en una presencia invisible en los alrededores de la mansión. Pensando en lo que Olivia le había pedido para que finalmente fueran felices, comenzó con su investigación para llegar al corazón de Karina: Leo. Con la frialdad de un analista, anotó cada detalle en una libreta de cuero: Leo salía hacia la escuela a las ocho quince en una camioneta gris, sus juguetes favoritos eran una colección de dinosaurios de plástico rígido y pasaba exactamente cuarenta minutos