Dante presentaba una mejoría notable. El tono cenizo de su piel desapareció y sus ojos recuperaron el brillo metálico de siempre. Después de esa gran fiebre que casi acabó con él, la vida le sonrió con unos instantes de lucidez. Karina entró con la tabla clínica bajo el brazo y observó el monitor con un alivio estrictamente profesional. Nunca admitiría en voz alta que le preocupaba Dante y que le preocupaba muchisimo su recuperación.
Karina apenas durmió la noche anterior, y si a quedarse dormi