Olivia no daba puntada sin dedal. Y menos si se trataba de dinero. Cansada de las ausencias de Dante y movida por un deseo visceral de humillar a Karina en su propio terreno, se presentó en el hospital sin previo aviso, llevando a la pequeña Elena de la mano. La niña sí quería ver a su padre, pero lo que Olivia buscaba era causarle dolor a Karina, usando a la niña como escudo humano.
Karina salía del laboratorio cuando los vio en la sala de espera privada. Dante, al ver a su hija, se transformó