Dante Ashworth estaba en su despacho, horas después de la humillante bofetada de Karina y la amenaza de juicio de Teo. El divorcio, que debía ser un trámite silencioso, se había convertido en un circo público y una guerra corporativa. La imagen de Luciano Stanton tocando la cintura de Karina se repetía en su mente como una tortura y Dante no tenía forma de llegar a ella.
Karina lo había cercado y acorralado igual que a un toro y Dante, aunque quisiera arreglar las cosas con ella, no había forma