Días después de la bochornosa confesión de Julian, mientras Karina intentaba ignorar el silencio incómodo de su hermano, Dante Ashworth intentó su propia maniobra desesperada. La amenaza de juicio lo había puesto nervioso, pero no tanto como la imagen de Karina en el ascensor. No podía olvidarla. Port más que se esforzaba en sacar a Karina de su sistema, más la recordaba.
Dante contactó a Karina, exigiendo una reunión privada. Ella aceptó, esperando recibir finalmente los documentos firmados. S