El auditorio de la Academia Nacional de Medicina era una joya arquitectónica de techos ornamentados y terciopelo carmesí, y estaba sumido en un silencio que parecía contener el aliento de los más de quinientos asistentes. El eco de los pasos de Karina, era lo único que rompía la quietud mientras subía los peldaños de roble hacia el estrado principal. Tras años de dedicación silenciosa y meses de una investigación exhaustiva titulada "Inmunoterapia avanzada en enfermedades raras de la infancia",