—¡Caro! ¡Caro!
Una niña entró corriendo en la sala, rodeando a la joven mujer en un apretado abrazo.
—Detente, Sophie, ¿dónde están tus modales? —habló una voz masculina detrás de ellas.
Carol se tensó, mientras sus ojos marrones se encontraban con los verdes de su ex jefe.
—Señor Gustavo —susurro, sorprendida.
La expresión del hombre se endureció, evaluando la escena con notorio desagrado.
—Ya la viste, Sophie. Ahora, déjanos hablar en privado.
—Papá, recuerda, lo prometiste—