—Cancelaré la boda —prometió de nuevo—. Y luego, quiero pedirte que estés conmigo, Adeline. Dime, ¿me aceptarías? —suplicó.
—¿Estar contigo en qué sentido? —repitió.
La respuesta por parte del hombre llegó casi de manera inmediata, haciendo que su corazón se saltará un latido de la emoción.
—Casémonos.
«Casémonos»
«Casémonos»
«Casémonos»
Pum. Pum. Pum.
Su corazón no dejaba de latir, de manera acelerada. No podía estar hablando en serio, ¿o sí?
La idea de casarse nuevamente, pero ahora con A