Minutos después, Adeline y Mauricio llegaron a la cafetería de la empresa, ambos se sentaron frente a una ventana con vista al bullicioso tráfico de la ciudad. El aroma del café recién molido flotaba en el aire, creando un ambiente íntimo y cálido para conversar.
Mauricio tomó un sorbo de su taza y miró a Adeline con ojos sinceros.
—Adeline, ¿sabes que te conozco desde antes de que te casaras con Humberto?
Adeline parpadeó, sorprendida por tal información. Ella no lo lograba recordar, pero ya