—Lorena, ¿qué haces en mi cama?—le reclamó Anthony, aun negándose a la idea de que habían tenido sexo.
Ella estiró los brazos como una gatita somnolienta.
—¿Por qué hablas tan fuerte?—fue su queja.
—¿Que si estoy hablando fuerte?—se indignó al instante—. Te hice una jodida pregunta. ¿Qué. Haces. En. Mi. Cama?—deletreo molesto.
—¡Ya te oí! ¡Ya te oí!—la mujer se enderezó en la cama—. Estoy haciendo lo normal después del sexo. Dormir.
—Me estás jodiendo —se pasó las manos por la cab