No había nada anormal en querer cerrar la puerta, por lo general, las personas que deseaban conversar sin interrupciones optaban por esta opción. Sin embargo, Adeline tenía el presentimiento de que lo último que deseaba hacer Anthony era hablar.
—¿Qué necesitas decirme?—probó entonces, tomando la mayor distancia posible.
El hombre le dedicó nuevamente esa mirada salvaje, esa mirada ardiente. No tenía idea de cómo con una simple mirada podía transmitir tanto, porque sus ojos parecían gritarle