Los días siguientes en los que Adeline asistió al gimnasio, procuró que fuese en un horario que no coincidiera con el de Anthony.
De esa manera pasó exactamente una semana, una semana favorable en dónde lo evitó a él y a su despampanante novia.
Sin embargo, la suerte no siempre estaría de su lado y lo supo cuando lo vio en el estacionamiento del gimnasio con sus brazos cruzados.
—¿Estás evitándome?—le preguntó, girándose.
—¿Qué? No—se hizo la desentendida de inmediato, ni siquiera entendía