Se suponía que el contrato duraría únicamente seis meses y, el tiempo que había transcurrido hasta la fecha, eran dos meses. Dos meses en los que se había arrodillado frente a él y había succionado su miembro sin descanso.
Estaba harta de seguir siendo tratada como una puta y, aunque en un inicio lo había aceptado, ya no estaba dispuesta a seguir humillándose sin importar las circunstancias.
«No olvides a tu madre», pareció susurrarle su mente.
Carol desvió la mirada de los ojos penetrant