—¿Y por qué harías eso?—preguntó Adeline con curiosidad.
—Porque, a pesar de todo, siento que no eres una mala persona.
—¿Eso parece?
—Sí.
—Pero fui una mala persona ese día, cuando te dije esas cosas tan feas—recordó—. Jugué con tus sentimientos y rompí tu corazón.
—Éramos unos niños en ese entonces, Adeline, dejémoslo atrás.
—Está bien.
Adeline sonrió de alguna manera aliviada por esa pequeña oportunidad que Anthony le estaba dando. Ese día, diecisiete años atrás, se había sentido