—¿Y Roberto? ¿Por qué no vino?
La voz de Luisa se alzó por encima del ruido estridente de la música.
—Él no se siente cómodo con estos sitios, ya sabes, su agorafobia —explico la castaña, el motivo de la ausencia de su novio.
—Oh, cierto. Supongo que ha sido difícil todo ese asunto.
—Sí —contestó la chica, recordando las veces en que habían intentado hacer actividades juntos dónde se involucraban grandes multitudes. Todas y cada una de ellas, habían terminado mal. Roberto odiaba los concierto