-Vamos a casa- sentenció Lucas, quien no pensaba quedarse en el hospital velando a su padre, más allá de la situación delicada en la que se encontraba el hombre, aún sentía resentimientos por él..
-Está bien- respondió la castaña, quien tampoco quería quedarse más allí, desde lo que le había sucedido, las clínicas le daban escalofríos- llevemos de pasada a Melisa a su casa.
Una vez en la puerta del monoambiente de la joven, Melisa abrazó efusivamente a su jefa.
-Mañana prepara el estómago, voy