Sofía tomó la mano del magnate, sus cabellos danzaron al viento que provocó la hélice del helicóptero, al igual que el sobretodo de Lucas, que se movía en el viento en cámara lenta desde la mirada de la joven, que lo observaba con fascinación, el joven sonrió mostrando sus brillantes dientes contagiando su emoción a la joven. Cerró su mano alrededor de la suya y la ayudó a subir al helicóptero.
El corazón de la castañean latía con fuerza cuando ambos ya estaban dentro y la puerta se había cerra