Alejandro extendió su mano hacia Aisha y ella la tomó, uniendo sus fuerzas en medio de la tragedia. Se abrazaron con fuerza, y ella se dejó llevar por la seguridad que encontraba en los brazos de su esposo. Las lágrimas caen en cascada, liberando una tormenta de emociones que la han abrumado.
Aisha, afectada por la magnitud de la situación, siente cómo el mundo a su alrededor se desvanece. Sus piernas flaquean y, finalmente, cae en un desmayo. Alejandro la sostuvo con cuidado, procurando no hac