Alejandro se acercó a Aisha, su expresión era seria y determinada.
— Aisha, iré a la comisaría. Esto es crucial. Necesito que me des el alhajero para llevarlo a la comisaría.
— Está bien — Aisha asintió, sosteniendo el alhajero cerca de su corazón y luego se lo dió a su marido — por favor, asegúrate de que sepan todo lo que encontramos y capturen a mi tío.
— No te preocupes, lo haré. Confío en que esto nos va a acercar al paradero de Antonio.
Mientras se dirigía hacia la puerta, Alejandro se de