Aisha, aún atónita, se apoyó en la mesa cercana, intentando procesar la supuesta traición de Alejandro.
— No puedo creer que haya llegado a esto, aunque sinceramente algo dentro de mí me dice que no es así — ella miró a la nana — es cierto que no llevo tanto tiempo de conocerlo pero pongo en tela de duda lo que esta señorita me dice.
La nana y Ana la miran, esperando alguna indicación de cómo debían proceder. La mansión está sumida en un tenso silencio.
— Quiero que te vayas a tu habitación — A