La empleada movía su cabeza de un lado al otro, sus ojos estaban llenos de terror y acariciaba su vientre con fuerza. Aisha al ver la reacción sonrió disimuladamente y también Alejandro.
— Espero que estés contenta, has destrozado a una familia.
En el momento que Aisha se iba a ir, la empleada la detuvo con un llanto desgarrador, ella abrazó su vientre y se arrodilló delante de la mujer.
— Se lo suplico, no me quite a mi bebé — ella juntó sus manos a modo de súplica — no quiero que lo hagan. Ja