Alejandro terminó por salirse de la habitación y siente su corazón a punto de salirse del pecho, la angustia hace que los minutos sean eternos y piensa en lo idiota que fue.
— ¡Que los doctores se apresuren! — Maria gritó a todo pulmón — ¡Necesito manos aquí, por un demonio!
Los doctores llegaron y vieron a Maria atender a Aisha, ella ya la tenía con varios aparatos conectados y miraron la picadura de cascabel.
— ¡Necesitamos el antídoto lo antes posible! — un doctor se acercó y miró el piquete