Alejandro queda en silencio por un momento, sus ojos se llenan de emoción y gratitud. Luego, una sonrisa luminosa se forma en su rostro.
— Aisha... yo también te amo. No sabes cuánto significa para mí escuchar eso de ti — Alejandro se acercó a ella con ternura, tomando sus manos entre las suyas — eres el centro de mi mundo y cada día contigo se siente tan corto que desearía poder pagar para que el tiempo se alargará a 35 horas.
Aisha siente un cálido cosquilleo en su corazón al escuchar sus pal