14. El consejo de Nadina
No hay nada más sagrado para mí que el derecho que tiene un niño de sonreír, por lo menos, tres veces al día. Que cada niño en este mundo tenga la garantía de ser feliz en un hogar junto con una familia que le permita sentirse seguro, que vivan despreocupados como lo fui yo de niña, y que su única prioridad sea estudiar y divertirse.
Me preocupa lo que acaba de decir Giovanni, que tenga un hijo y que el pequeño esté viviendo en condiciones riesgosas… ¡Maldita sea!… Solo espero que Giovanni esté