15. Travesura
Mientras me lleva a la cama, Nick se fija en mis ojos a través del antifaz, con una chispa juguetona en su mirada y un tono suave, me dice:
—No he dejado de pensar en tu cuerpo, me tienes loco.
Ok, esto es malo.
No quiero que vuelva a solicitar mis servicios y tampoco quiero que se vaya a quejar con Madame Esther… ¡¿Qué carajos hago?!
Entonces se me ocurre algo que, tal vez, podría asustarle para que no se le ocurra regresar conmigo, algo que, a su vez, sea memorable para él y que suprima cualq